ANPACT reporta arranque del 2026 con fuerte contracción y alerta por mayor importación de unidades usadas

La importación de usados se disparó, hoy ingresan 65.4 unidades por cada 100 nuevas vendidas en México. Se advierte impacto directo en producción, empleos de hasta el 20% y en toda la cadena de valor

En el arranque de 2026, la industria de vehículos pesados registró una contracción significativa en prácticamente todos sus indicadores. Alejandro Osorio, director de Asuntos Públicos y Comunicación de ANPACT, informó que en enero las ventas al mayoreo cayeron 35.7%, con 1,676 unidades comercializadas. El segmento de carga retrocedió 38.2%, mientras que el de pasajeros disminuyó 13.6% respecto al mismo mes de 2025.

    La producción tampoco escapó a la desaceleración. En enero se ensamblaron 6,793 unidades —6,653 de carga y 140 de pasajeros—, lo que representó una caída anual de 51.9%. En materia de exportación, se enviaron al exterior 5,076 unidades, todas del segmento de carga, con una disminución de 53.8% frente a enero del año previo. México exportó a siete destinos: Estados Unidos, Canadá, Colombia, Perú, Ecuador, Honduras y Guatemala. En contraste, durante 2025 se alcanzaron 14 mercados.

    En cuanto a transición energética, la actividad fue prácticamente nula, pues no se produjeron ni exportaron unidades eléctricas o a gas natural en enero, y en todo 2025 apenas se comercializaron tres vehículos eléctricos al mayoreo.

    No obstante, el foco de preocupación de la industria se centra en la importación de vehículos pesados usados provenientes de Estados Unidos. Aunque estas importaciones disminuyeron 14.3% en 2025 frente a 2024, el volumen acumulado mantiene una presión estructural severa: por cada 100 vehículos nuevos vendidos en México, actualmente se importan 65.4 usados. La proporción contrasta de forma drástica con 2022, cuando el ratio era de 20.3 por cada 100. Tras un promedio cercano a 10,000 unidades anuales entre 2018 y 2023, las importaciones se duplicaron en 2024 y se triplicaron en 2025.

    Osorio subrayó que esta dinámica impacta directamente a la planta productiva, al empleo y a la cadena de suministro. A la fecha, la industria de vehículos pesados reporta una reducción de 20% en su plantilla laboral. Pese a la firma del acuerdo ambiental entre la Secretaría de Economía y SEMARNAT en 2025, el flujo de unidades usadas no ha sido contenido.

    Más allá de la caída en cifras, el organismo advirtió que el efecto es social, ya que entre menos producción, esto se traduce en menos empleos, menor derrama económica y menor recaudación. En este contexto, ANPACT reiteró la necesidad de trabajar con autoridades federales, estatales y con el sector privado para fortalecer el mercado interno y preservar el liderazgo histórico de la industria mexicana de vehículos pesados.

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